Pueblos inteligentes: la tecnología al servicio de la nueva ruralidad

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La tecnología podría combatir la despoblación y cambiar esta realidad convirtiendo los núcleos rurales en pueblos inteligentes. (Foto: Usplash)

05/12/2023
Leyre Artiz

La jornada UOC RuralTech explora cómo las nuevas tecnologías pueden transformar el mundo rural

Se estima que en Cataluña existen 486 "micropueblos", según datos de la Asociación de Micropueblos de Cataluña. Y aunque las previsiones del Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat) apuntan que ganará unos 700.000 habitantes hasta 2041, la mayoría de ellos se concentrarán en las ciudades y grandes municipios, de modo que incrementará la despoblación en los pequeños núcleos.

En España, la situación es similar: ocho de cada diez municipios con menos de 5.000 habitantes pierden población. Y en los núcleos con menos de 1.000 habitantes la despoblación llega al 86 % de los municipios. Son datos del informe El reto demográfico y la despoblación de España en cifras, de la Secretaría General para el Reto Demográfico, que dibuja el escenario de la España vaciada con números.

Según el personal experto, la tecnología podría combatir la despoblación y cambiar esta realidad convirtiendo los núcleos rurales en pueblos inteligentes. Para hablar de las posibilidades de la digitalización en el mundo rural, el próximo 13 de diciembre tendrá lugar la jornada UOC RuralTech por medio de dos mesas redondas en Tortosa y Tremp que contarán con más de una decena de expertos y expertas. "La tecnología puede revitalizar estas áreas al facilitar de forma directa la educación en línea (la UOC aquí juega un papel importante), mejorar la atención médica por medio de la telemedicina y fomentar oportunidades económicas mediante la conexión digital de negocios locales", resume Carles Méndez-Ortega, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC, investigador del grupo i2TIC y uno de los ponentes de la jornada.

 

La conectividad de banda ancha, necesaria pero no suficiente

Lograrlo requiere una base previa imprescindible, la conectividad de banda ancha en estos lugares, ya que "tener acceso a internet de alta velocidad marca la diferencia porque permite soluciones como el trabajo remoto o la educación en línea", indica Carles Méndez-Ortega. Sin embargo, la llegada de la banda ancha por sí sola no es la solución al reto al que se enfrentan estos territorios.

Como explica Pere Tuset, profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC, investigador de WiNe y moderador de una de las mesas de la jornada, "solo teniendo conectividad de banda ancha no vamos a dinamizar el territorio. Es decir, la banda ancha es imprescindible para que, por ejemplo, una casa rural pueda anunciarse y comunicarse y pueda cobrar a sus clientes, o una persona pueda formarse a lo largo de la vida sin tener que desplazarse a la ciudad. Esto también es básico para atraer a personas cualificadas que pueden instalarse con sus familias y teletrabajar, de modo que aporten capital humano y económico a los pequeños municipios.

Pero, más allá de la conectividad de banda ancha, también se necesita que la tecnología ayude a dinamizar las actividades empresariales del sector [primario y secundario], de modo que aumente su eficiencia y valor". Pone el ejemplo de una explotación agraria, en la que una red de sensores, combinada con imágenes obtenidas mediante drones, pueden ayudar a mejorar la eficiencia del riego y la aplicación de fertilizantes, haciendo que el proceso esté automatizado y requiera menos tiempo y recursos.

Así pues, "lo que intentamos en la jornada es mostrar cómo todas estas tecnologías que ya existen se pueden aplicar hoy en día, y cuáles van a venir en un futuro próximo para estar preparados". Como he comentado, las redes de sensores y los drones ya existen y pueden aplicarse actualmente, pero están por llegar otras tecnologías, como los nanosatélites y la inteligencia artificial, que pueden tener un efecto multiplicador, y es importante que las personas que habitan esos territorios conozcan cuáles son y qué les pueden ofrecer, para poder adoptarlas de manera temprana y sacarles el máximo provecho", sostiene Tuset.

A su vez, la incorporación de nuevas tecnologías permite que las empresas que se han desarrollado desde el territorio y para el territorio puedan exportar sus soluciones a todo el mundo, de modo que dinamicen el territorio y aporten riqueza. "Puedo tener una idea para resolver un problema en un sitio concreto, pero es muy probable que un problema parecido exista en otro lugar del mundo. Por lo tanto, es la propia gente del entorno rural que, empoderada con la conectividad de banda ancha y las tecnologías adecuadas, puede desarrollar soluciones a problemas de su entorno que luego son exportables a otros territorios", explica.

 

La formación, una de las claves

Según el profesor de la UOC, el escenario de los pueblos inteligentes necesita un ingrediente fundamental para hacerse realidad: el talento local. Y, para ello, la formación es básica, ya sea de formación profesional o de grado. Tuset recuerda que el trabajo humano está cada vez más tecnificado, y los instrumentos son cada vez más complejos, por lo que conocer las herramientas y saber cómo funcionan es clave para poder sacarles el máximo partido, tanto a escala personal como profesional.

Además, la colaboración entre perfiles profesionales también es muy importante. "En un momento en que hay tantas tecnologías, que estas evolucionan muy rápido y, además, que se combinan entre ellas para amplificar su impacto potencial, se necesita personal experto en diferentes ámbitos para poder desarrollar proyectos tecnológicos con éxito. Por ejemplo, puedes contar con un equipo experto en el diseño de drones, pero necesitas saber dónde, cómo y para qué vas a aplicarlos. Así pues, colaborar con una persona experta en el ámbito agrícola te permite responder a estas cuestiones, de modo que puedas incluir estos requerimientos en el proceso de diseño de la solución, y conseguir un producto más adecuado al entorno donde se aplicará, lo que supone una ventaja competitiva del producto", señala.

Del mismo modo, las habilidades blandas (soft skills) juegan un papel cada vez más fundamental en este proceso. Los expertos y expertas afirman que históricamente las habilidades blandas han tenido menos relevancia en las disciplinas técnicas porque lo importante eran las habilidades duras (hard skills), es decir, saber hacer. Pero cada vez más los proyectos tecnológicos son multidisciplinares y tú, que eres experto en un ámbito, tienes que relacionarte con profesionales de otros ámbitos, tanto técnicos como no técnicos, para llevar a cabo un proyecto. Así pues, necesitas hacer entendible el lenguaje propio de tu ámbito y, a la vez, ser empático con los profesionales de otros ámbitos, ya que, de lo contrario, no podrás contribuir positivamente al desarrollo del proyecto", señala Tuset.

En todos estos aspectos la UOC trabaja ofreciendo, además de grados, másteres y estudios de ciclo formativo, nuevos programas que combinan diferentes tecnologías para favorecer la hibridación de ámbitos, "que es donde hoy está la frontera que se debe aprender a cruzar. Intentamos dar esta visión multidisciplinaria, que introducimos mediante casos de uso. La idea es combinar diferentes ámbitos y que la gente sea consciente de que esto va a tener que aplicarlo en su día a día", sostiene Tuset.