¿El arte puede cuidar la salud mental?

 

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01/12/2023
Àngels Doñate
Las humanidades médicas proponen una aproximación a la enfermedad y a la salud desde una mirada interdisciplinaria

En 2019, una de cada ocho personas en el mundo padecían un trastorno mental (según un informe de la Organización Mundial de la Salud), siendo los más comunes la ansiedad (más de 300 millones de personas afectadas) y los trastornos depresivos (280 millones). La misma Organización Mundial de la Salud (OMS) realizó un informe sobre el valor del arte para luchar contra las enfermedades mentales y prevenirlas, y llegó a conclusiones muy positivas. En el marco de esta realidad, la UOC organiza la jornada Cuidados, vulnerabilidad, arte y salud mental, el próximo jueves 30 de noviembre (Can Jaumandreu, Edificio U). Se estructura a partir de tres ponencias de expertos, un debate y un taller sobre el tema.

"Cada vez tenemos más estudiantes que quieren trabajar para sus asignaturas de arte temas relacionados con traumas personales, malestar emocional o cuestiones de salud mental en general. A menudo, a los profesores les preocupa no hacer una buena labor al evaluar un ejercicio de arte sobre temas tan complejos. Todo eso nos ha target="_blank" hecho preguntarnos sobre el lugar que debemos ocupar en estos procesos y se ha target="_blank" hecho urgente reflexionar sobre ello, sobre las herramientas que podemos desarrollar, las acciones concretas tanto para estudiantes como para profesores", explica María Iñigo, profesora e investigadora de los Estudios de Arte y Humanidades de la UOC y una de las organizadoras de esta jornada.

Neus Rotger, profesora agregada de los mismos estudios y coorganizadora de la jornada, asegura que "cada vez hay más conciencia de la necesidad de abrir las fronteras disciplinarias entre humanidades y medicina y preguntarse por cuestiones como el cuerpo, la salud y la enfermedad desde una perspectiva más amplia. El ámbito de las llamadas humanidades médicas, que se sitúa en esta zona de contacto entre las dos disciplinas, amplía y hace más compleja nuestra manera de entender la enfermedad y la salud".

La jornada Cuidados, vulnerabilidad, arte y salud mental cuenta con tres líneas de trabajo (abordadas por tres expertos), un espacio de debate y finaliza con el taller Salud mental, arte y enseñanza superior. Asun Pié, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, impartirá la ponencia "¿Por qué hablar de salud mental y vulnerabilidad?". Según Iñigo, "su trabajo se refiere a cómo la vulnerabilidad y el malestar deben ser entendidos de forma política, y no como algo de la esfera puramente privada. Asimismo, esta nos permite repensar la normatividad que se crea desde las instituciones y las ciencias".

La segunda ponencia corre a cargo de Alessandra Sapoznik, psicoanalista, quien bajo el título Sobre barcos, artistas y locos: del destierro a la posibilidad de estar con aportará varios ejemplos de artistas que han trabajado en esa dirección. "Mi ponencia tiene como objetivo hablar del vínculo entre arte y sufrimiento psíquico teniendo los barcos como hilo conductor. ¿Por qué los barcos? Porque a través de ellos se puede hablar, por un lado, de la target="_blank" historia de la locura y la necesidad de aislar la locura de la sociedad. Por otro, hablar de barcos creados por artistas, arquitectos y pensadores nos permite acompañar el surgimiento de diferentes formas de acercarse a la locura, como puede ser la producción artística y su relación con el desarrollo de estrategias clínico-políticas que permitan formas distintas de habitar el mundo desde la singularidad", explica esta experta.

La OMS reconoce la salud mental como un "derecho fundamental y un elemento esencial para el desarrollo personal, comunitario y socioeconómico". En esta línea, diferentes estudios científicos y médicos reconocen que el arte juega un papel importante no solo preventivo. Según Sapoznik, "el arte y las prácticas artísticas permiten sacar el sufrimiento psíquico del cajón psicopatológico y todo lo que le acompaña: diagnóstico, marginación, tratamiento. Permite que puedan crearse obras y otros discursos con el síntoma que padece cada uno y desde ese mismo síntoma. Por otra parte, creo también que el mundo del arte se vuelve más poroso y terrenal cuando se abre a otros tipos de alteridad que hablan desde la vulnerabilidad".

"La tercera ponencia, del artista Javier Codesal, ¿Qué dicen las trompetas?, aborda el tema desde el trabajo de un artista y está vinculada con el suicidio y la gente joven, y cómo el arte es un contexto para procesar un duelo, para atravesar el dolor. Las tres ponencias van a ayudarnos a contextualizar la problemática que se tratará en el taller que se hará después, donde esperamos aterrizar las reflexiones en nuestro día a día de la enseñanza y la investigación", añade Iñigo.

Para esta profesora e investigadora, la universidad no puede quedar al margen de este ámbito, ya que "es un campo de conocimiento como otros, y por ello, y sobre todo si puede ayudar a los estudiantes a comprender y desarrollar mejor su trabajo, debería estar incluido. Pero también porque el malestar es un lugar de enunciación transgresor que tiene la capacidad de poner en duda muchas de nuestras certezas científicas y disciplinares, o institucionales, y por ello muestra sus limitaciones. El arte siempre ha target="_blank" hecho eso, al fin y al cabo".

Además, como afirma Rotger, los profesionales de las humanidades y el arte tienen un papel que deben jugar en este espacio: "El diálogo que va desde la práctica médica y los cuidados hasta la filosofía, la literatura y el arte puede servir para entender mejor el papel que tienen los discursos y las representaciones culturales de la experiencia de la enfermedad. La manera como miramos y explicamos culturalmente la enfermedad o el dolor implica una interpretación y tiene un impacto evidente en la percepción social del sufrimiento individual y colectivo. También puede contribuir a visibilizar, en el discurso médico, cuestiones de carácter más estructural como las que tienen que ver con el género y contribuir a pensar la enfermedad desde su potencial político".

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